De las prácticas a las teorías, de Morella Alvarado Miquilena.
Presentado por: Raquel Dubraska Moreno
Octubre 2010 -UCV
La influencia que ha tenido la tecnología en los procesos educativos, formales y no formales, debe ser asumida por toda la sociedad, se trata de un fenómeno que transforma los modelos establecidos históricamente y modifica los paradigmas que hasta no hace mucho tiempo predominaban en la práctica educativa. Ya sea como estudiantes, facilitadores o padres, estamos dentro de este torbellino de nuevas formas que nos obliga a repensar la práctica pedagógica.
Hoy, los escenarios para el aprendizaje van mucho más allá del espacio clásico de la escuela y uno de los factores determinantes para esto ha sido la influencia de las tecnologías y la presencia de los medios, desde luego también influye la aceptación global de que si bien la escuela tiene un rol fundamental en el proceso educativo también lo tiene la familia y la sociedad, por tanto aprendemos en la casa, en la web, en el parque, en el metro y en otros muchos campos de acción en los que hacemos vida como seres humano.
Al cierre de 2009, según datos oficiales publicados por Conatel, 31 de cada 100 habitantes de Venezuela eran usuarios del servicio de internet, se estiman 8,8 millones de usuarios de este servicio a nivel nacional, se registra también un total de 29,6 millones de líneas móviles suscritas a las operadoras y el servicio de tv por cable alcanzó 2,1 millones de clientes, con una variación de 11,4% en un año. Esto ha provocado inevitablemente un desordenamiento en los paradigmas del conocimiento, la educación solía ser sinónimo de repetición y memorización, pero tras la incorporación de los distintos medios, se entiende ahora como exploración, construcción colaborativa, creatividad y reflexión.
Es por esto que debe producirse un aprovechamiento de aprendizajes escolares, extraescolares y de los medios en general, se trata de una reconversión educativa, donde se diseñe una estrategia pedagógica dirigida a la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación en la praxis educativa, y comenzar a ver esto no como un recurso más sino como eje transversal del sistema. Es indispensable en nuestros días fomentar la cultura de la educomunicación, y esto
a su vez debe abarcar desde la sensibilización social sobre las implicaciones mutuas entre
sistemas mediáticos y educación, hasta la construcción cooperativa de nuevas teorías, metodologías y prácticas. En este sentido Martínez de Toda introduce seis elementos interesantes en relación a la educación para los medios, sin restar importancia a ninguno, la conciencia, la criticidad y la capacidad de construir un significado particular a partir del mensaje, son tres de las seis dimensiones que deben consolidarse en el sujeto y que destaco con especial atención en este papel de trabajo.
Hacemos vida en un mundo rodeado de elementos audiovisuales, entrelazado a redes gigantescas que han abierto espacios para la democratización del conocimiento, en el que se ha roto con la linealidad del aprendizaje gracias a los hiperenlaces, y donde se construyen nuevas formas de relaciones sociales a través de las comunidades virtuales y videojuegos. Esto, si bien trae como resultado la formación de nuevas estructuras mentales en los individuos, también convierte a la alfabetización audiovisual en un proceso indispensable para que la incorporación de estos recursos sea realmente positiva y para producir una verdadera convergencia entre los diferentes modelos educativos, comunicacionales y tecnológicos.
Tras un pertinente proceso de alfabetización en la población, la práctica educativa se verá potenciada, adaptándose a la realidad mundial y cultivando una cultura responsable en cuanto al uso de los medios, adicionalmente refrescará las formas pedagógicas ortodoxas que muchas veces no se ajustan a las necesidades e intereses de los participantes y que se aíslan por temor al cambio. Es así que el cine, las redes sociales e internet en general, los videojuegos y la mensajería de texto, entre otros, pueden resultar aliados de la práctica educativa en cualquier nivel. El diseño de material didáctico debe responder indiscutiblemente al cambio educativo, al pluralismo, a la diversidad cultural, a la convergencia tecnológica y a los distintos escenarios de aprendizaje que hoy confluyen en el mundo.
Referencias
• ALVARADO MIQUILENA, Morella (2010), De las prácticas a las teorías. ININCO, UCV.
• Carlos Orozco (2008), Seminario Pantallas y nuevas educaciones. UNEFA. Caracas.
• MARTÍNEZ DE TODA, José (1998), Las seis dimensiones en la educación para los medios (Metodología de Evaluación). Universidad Gregoriana, Italia. Recuperado el (10 de mayo de 2005).Disponible en la World Wide Web: http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/primero/modulos/teoriasdel-aprendizaje-y-comunicacion-educativa/artimartinez.htm.
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